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Cheft: la plataforma que convierte a un cocinero casero en un negocio

Miles de personas cocinan bien y venden por WhatsApp, sin catálogo, sin agenda y sin forma de cobrar en línea. Cheft les da tienda, pedidos, reservas y reputación en un solo lugar. Estas son sus pantallas reales.

Publicado
Actualizado
Lectura
8 min
Autor
INNPACIFIC S.A.S.

En cualquier barrio hay alguien que cocina mejor que la mayoría de los restaurantes de la zona y vende por WhatsApp. Toma los pedidos en un chat, lleva las cuentas en un cuaderno, cobra en efectivo o por transferencia y su publicidad es el voz a voz. No le falta producto: le falta un canal. Cheft es ese canal.

Es una plataforma desarrollada por el equipo de ingeniería de INNPACIFIC S.A.S. que convierte a un cocinero casero en un negocio con catálogo, pedidos, agenda, pagos y reputación. Tiene tres caras: la aplicación con la que el cliente descubre y compra, el panel con el que el cocinero administra su operación, y la consola con la que quien opera la plataforma aprueba, cobra su comisión y mide. Todas las imágenes de esta página son capturas de la plataforma funcionando.

Lo que la hace distinta: tres formas de vender, no una

Las aplicaciones de domicilios resolvieron una sola transacción: llevar comida de un local a una puerta. Cheft parte de que un cocinero casero puede vender de tres maneras distintas, y cada una vale un precio diferente:

  • Domicilio. El plato del día sale de la cocina del chef a la casa del cliente, como en cualquier aplicación de comida.
  • Cena en casa del chef. El cliente reserva un cupo y va a comer a la casa del cocinero, en una fecha y una hora concretas, con un número limitado de puestos. Es una experiencia, y se cobra como tal.
  • Chef en tu casa. El cocinero se desplaza y prepara la comida en la casa del cliente. Es el servicio de mayor valor por pedido de toda la plataforma.

Esa distinción atraviesa todo el producto: cada plato se publica con su modalidad, el catálogo se filtra por ella y las reservas de cena en casa tienen su propia agenda con control de cupos. Un cocinero que solo hace domicilios usa una parte; uno que quiere vivir de las cenas privadas usa otra.

Para quien compra: descubrir, pedir y volver

La entrada del cliente es el plato del día de los cocineros cercanos. La página principal no abre con un catálogo infinito sino con lo que hay disponible hoy, que es la única pregunta que importa cuando alguien tiene hambre.

Página principal de Cheft con el buscador, los filtros por tipo de comida y las tres modalidades de compra.
Inicio de la aplicación: plato del día, búsqueda y elección de modalidad.

El descubrimiento es geográfico, porque la comida casera es un negocio de cercanía. El mapa muestra los cocineros disponibles alrededor del cliente, con su calificación, su distancia real y sus platos activos, y se puede filtrar por modalidad para ver solo quién atiende en casa o solo quién despacha a domicilio.

Mapa de Cheft con los cocineros cercanos, sus tarjetas de perfil, la distancia y los filtros por modalidad.
Descubrimiento por cercanía: cada cocinero con su calificación, su distancia y sus platos del día.

El pedido se arma en un carrito y pasa por un flujo de cuatro pasos —carrito, entrega, pago y confirmación— que exige cuenta para cerrar la compra, de modo que el pedido quede asociado a una persona con historial. Al final el cliente recibe la confirmación con el total y la franja de entrega.

Pantalla de confirmación de pedido en Cheft con el total de la compra y la franja de entrega.
Cierre del pedido: confirmación con total y franja de entrega.

Después de comer viene la parte que sostiene el sistema entero: la calificación. El cliente puntúa con estrellas y deja un comentario, y esa reseña queda en el perfil público del cocinero. En un mercado donde el comprador le está entregando su cena —y a veces su casa— a un desconocido, la reputación no es un adorno: es lo que hace posible la primera compra.

Ventana de calificación de un pedido en Cheft, con puntuación por estrellas y campo de comentario.
Calificación del pedido: estrellas y comentario, que alimentan el perfil público del cocinero.

Para quien cocina: un panel, no un chat

Aquí está el verdadero producto. El cocinero entra a un panel que le dice, sin que tenga que sumar nada, cuánto vendió en el mes, cuántos platos tiene activos, cómo va su calificación, qué pedidos vienen en camino y cómo se comportaron sus ingresos en la semana.

Panel del cocinero en Cheft con ventas del mes, platos publicados, próximos pedidos y la curva de ingresos de la semana.
Panel del cocinero: ventas, platos publicados, próximos pedidos e ingresos de la semana en una sola vista.

Desde ahí publica sus platos con precio, modalidad y cantidad disponible, y los activa o desactiva con un interruptor cuando se le acaba el sancocho. Los pedidos entrantes se aceptan o se rechazan con un botón, y cada uno cambia de estado hasta quedar entregado. Es la diferencia entre atender veinte conversaciones de WhatsApp y mirar una sola lista.

Las cenas en casa tienen su propia agenda, con la fecha, el número de personas y el plato reservado. Es lo que le permite a un cocinero saber cuántos puestos le quedan para el sábado sin abrir un cuaderno.

Agenda de reservas de cena en casa en el panel del cocinero de Cheft, con fecha, número de personas y plato.
Agenda de cenas en casa: fecha, cupos y plato reservado.

El perfil del cocinero es su vitrina y su ficha operativa a la vez: dirección de la cocina, capacidad máxima de personas para atender en casa, especialidad, tipos de cocina que maneja y un portafolio de fotos y videos de sus platos. La plataforma incluso le insiste al cocinero para que complete ese portafolio, porque los perfiles con más material publicado convierten más.

Para quien opera la plataforma: control y comisión

Un marketplace de comida vive o muere por quién deja entrar. La consola de administración concentra esa decisión: los cocineros que se registran quedan pendientes de aprobación, y no aparecen ante ningún cliente hasta que alguien los revisa y los habilita. En esa misma tabla se fija la comisión que la plataforma cobra a cada uno, que puede ser distinta por cocinero.

Consola de administración de Cheft con indicadores de chefs, clientes, platos y ventas, y la tabla de chefs pendientes de aprobar con su comisión.
Consola de administración: indicadores de la plataforma y aprobación de cocineros con comisión individual.

Arriba de esa tabla está el tablero del negocio: cocineros registrados y cuántos esperan aprobación, clientes, platos publicados y activos, pedidos totales y volumen transaccionado, con la curva de ventas de la plataforma en vista diaria, semanal o mensual. Es el reporte que responde la única pregunta del operador: si esto está creciendo o no.

La administración alcanza también al catálogo completo —todos los platos de todos los cocineros, con su modalidad y su estado, activables o desactivables uno por uno— y a las categorías de cocina que ordenan la oferta, que se crean y se retiran sin tocar código.

Catálogo completo de platos en la administración de Cheft, con chef, modalidad, precio y estado de cada uno.
Catálogo global: cada plato con su cocinero, su modalidad, su precio y su estado.

En el bolsillo

La plataforma no se queda en el navegador. La aplicación móvil lleva el mismo producto al teléfono, que es donde de verdad se pide comida: descubrimiento, mapa, pedidos y perfil para el cliente, y el panel con ventas y ganancias para el cocinero que quiere revisar cómo va su día sin sentarse frente a un computador.

Aplicación móvil de Cheft mostrando cocineros destacados, las tres modalidades y el buscador de platos.
La aplicación móvil: el mismo producto donde realmente se piden las comidas.

Lo que está previsto y todavía no está

Dos capacidades más forman parte del alcance funcional definido y conviene nombrarlas por separado, porque no son parte de lo que muestran las capturas anteriores:

  • Billetera del cliente: recarga de saldo dentro de la plataforma y pago de pedidos con ese saldo, además de los medios de pago del checkout.
  • Suscripción de posicionamiento: un plan de pago que le permite al cocinero aparecer en la franja de mayor exposición del catálogo, con las reglas de esa franja bajo control del administrador.

Por qué lo construimos así

Cheft es un producto propio de INNPACIFIC S.A.S., no una reventa de licencias. Lo diseñó, lo construyó y lo mantiene el mismo equipo de ingeniería que sostiene el resto de la plataforma de la compañía, con la misma disciplina de versionado, soporte y documentación. Eso significa que sobre esta base se puede construir a la medida: un operador que necesite otra estructura de comisiones, otra modalidad de venta o una integración con su propia facturación no depende de la hoja de ruta de un proveedor extranjero.

Y es también la respuesta corta a una pregunta que nos hacen seguido: si la compañía sabe construir software de verdad o solo lo intermedia. Esto es lo que sabemos construir, con las pantallas a la vista.

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