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Software a la medida o comprar una solución: cómo decidir sin arrepentirse en tres años

La decisión más cara en tecnología rara vez es el desarrollo: es haber comprado la solución equivocada con un contrato de tres años. Cuatro criterios para decidir antes de firmar.

Publicado
Actualizado
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7 min
Autor
INNPACIFIC S.A.S.

Casi todas las organizaciones llegan a la misma encrucijada: existe una plataforma del mercado que hace el 70 % de lo que necesitan, y el 30 % restante es justamente lo que las distingue. La pregunta no es cuál opción es mejor en abstracto, sino cuál sale más cara a tres años contando todo lo que no aparece en la cotización.

1. Cuente el costo total, no la licencia

La licencia suele ser la parte más pequeña. Lo que se acumula está en la implementación, la migración de datos, la capacitación, las integraciones con lo que ya existe, el soporte anual y los ajustes que cada año se cobran aparte porque quedaron fuera del alcance inicial. Un ejercicio honesto de costo total de propiedad a tres o cinco años cambia muchas decisiones que parecían obvias.

2. Pregunte qué pasa el día que quiera irse

Es la pregunta incómoda y es la que más plata ahorra. Si la respuesta es que los datos se exportan en un formato propietario, que el proveedor cobra por la exportación, o que la operación depende de un módulo que solo él puede modificar, entonces el precio real de la solución incluye el costo de quedarse atrapado en ella.

  • ¿Los datos se pueden exportar completos, en formato abierto y sin costo adicional?
  • ¿Quién es el titular del código y de las personalizaciones que se desarrollen?
  • ¿Qué ocurre con la operación si el contrato de soporte se suspende?
  • ¿Las integraciones quedan documentadas o viven en la cabeza de un consultor?

3. Distinga lo que es común de lo que es suyo

Contabilidad, nómina y correo son problemas resueltos: comprarlos casi siempre es lo sensato. El proceso que da la ventaja competitiva —o el que la ley obliga a ejecutar de una forma muy específica— rara vez cabe en un producto estándar sin deformarlo. La respuesta más frecuente no es una ni otra: es comprar la base y construir a la medida la capa que hace la diferencia, con integraciones bien definidas entre las dos.

4. Mida el plazo contra el costo de esperar

Una plataforma comprada se enciende en semanas; un desarrollo a la medida toma meses. Ese diferencial pesa cuando el problema está costando dinero todos los días. La forma de resolverlo no es elegir a ciegas, sino partir el proyecto en fases: la primera entrega debe atacar el proceso más caro, salir en semanas y sostenerse por sí sola si el resto se cancela.

Cómo lo abordamos

En consultoría hacemos exactamente este ejercicio antes de proponer una línea de desarrollo, y en varios casos la recomendación termina siendo comprar y no construir. Una decisión documentada con criterios explícitos es además lo que permite defender la contratación ante control interno cuando alguien pregunte, dos años después, por qué se eligió ese camino.

¿Este tema le está costando dinero en su organización?

El diagnóstico no tiene costo y termina en una respuesta concreta sobre si vale la pena intervenir el proceso y qué costaría hacerlo.